lunes, 6 de noviembre de 2006

Ritual

Cuando le he visto a la luz del día, bueno, lo de luz tiene aquí un significado puramente fotónico o electromagnético, porque en este país se apaga la luz en noviembre y no la vulven a dar hasta mayo o junio, mis sospechas se han confirmado: me lo he hecho con un tipo que tendrá como unos 3000 años... de verdad, no hago carrera conmigo. Bata de diva en decadencia, chanclas de dedo y te ofrecen un té. El ritual comienza. Frases que cuesta creer que se puedan intercambiar con un desconocido, y a esas horas "¿dónde se compra el perejil en este país?, porque de donde yo vengo es imposible comprarlo, se regala en las pescaderías..." Una taza de té, "¿leche y azúcar?". Dios mío, pienso, quizás no sólo me lo hecho con un hombre paleozoico, puede que haya caido aún más bajo y que trabaje como asistente de vuelo. No lo quiero ni pensar, aunque creo recordar que después del tercer Long Island iced tea me dijo que era arquitecto, justo antes de empezar a meterme mano y a decirme que su casa no estaba muy lejos. Pero las casas siempre están lejos. El paseo desde el bar de turno hasta el piso desconocido tiene una duración fija, el silencio es siempre igual de incómodo, las estupideces igual de estúpidas (aunque me reservaré lo del perejil para la mañana) y los fluidos igual impacientes... No ha estado mal, pero ahora sólo pienso en llegar a la estación para comerme un croissant de jamón y queso, que simpre están como plastificados y siempre me destrozan el estómago para el resto del día, pero el ritual es el ritual. Miradas de censura, claramente vuelvo de pasar la noche fuera, de hacérmelo con un desconocido, y eso, no sé cómo, lo nota la gente. La gente que habita los domingos-mañana-fea-gris-chubascosa están siempre resentidos por algo, mirán de lado y censuran todo lo que les rompa su anodina mañana-fea-gris-chubascosa. Nada de intercambio de números. Ha sido sólo eso. Nos lo hemos hecho. Hemos seguido el ritual hasta completarlo. Es sólo sexo, SEXO, SExo, seXO. ¡Lo que daría por ver su cara al descubrir en qué estado han quedado las sábanas! A lo mejor él ha empezado un segundo ritual que yo desconozco, el que empieza cuando una puerta se cierra a mi espalda. No sé, no me importa, sólo pienso en ese croissant, pero lo que sí sé, es que va a necesitar otros 3000 años para que esas sábanas vuelvan a quedar blancas, jijijiji....

6 comentarios:

loreta_scars dijo...

Querida Úrsula, espero que sepas, que seguramente, si el tipo tiene una edad infravalorada de 3000 tacos, si la luz solar apenas deja ver el croissant de plástico de una estación de tren, si la cosa estuvo hasta bien y ni os dejasteis los teléfonos u otros enseres de mayor valor, simplemente vuestros fluidos mutuos, no creo que le importe, si puede o no limpiar las sábanas...Igual, si es arquitecto como dice, es tan fetichista como yo y las enmarca en un cuadro...

Klingsor dijo...

Querida Úrsula, no haré aquí ningún comentario sobre tus hábitos nocturnos de apareamiento, pues no importa cómo de elaborados sean, siempre resultan muy poco afortunados; aunque sí me permitirás decirte que con esa dieta abandonarás pronto este mundo, y lo sabes... (bien visto, es una apreciación de los más versátil)

loreta_scars dijo...

...por cierto, Úrsula, ya que te veo muy puesta en el tema, es verdad eso de la relación alto-corta, bajo-larga...?

Ursula_Palmsprings dijo...
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Ursula_Palmsprings dijo...
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Ursula_Palmsprings dijo...

Lore bonita, siento ser tan asquerosamente directa, pero estás muy equivocada. Hay mucha leyenda circulando en cuanto a rabos se refiere, que supongo tendrá su origen en la frustración y los complejos de una panda de eunucos, enanos y alguna que otra bollera aburrida. Me imagino que ésta por la que preguntas será cosa de contraposición o contraste directo. Un cuerpo grande eclipsa una buena tranca y una tranca no muy gloriosa puede darse algunos aires cuando vive pegada a un nomo irsuto. Pero de tú a tú te digo, que el contraste no es lo que va a arremeter contra tu cuerpo indefenso hasta dejarte extenuada, no sé si me explico...
De cualquiera de las maneras, me voy a mojar, algo que no hago muy amenudo fuera de una cama, y te diré que sí, hay una correlación que está más comprobada que la homosexualidad de Ricky Martin, y es la de negro = coca cola de litro y medio. Esta máxima nunca te fallará. Un beso amiga, y ya sabes, no le hagas caso a Dior, la vida no es en oro, la vida es en negro.