viernes, 25 de septiembre de 2009

El vecino

Nos revolvía el pelo con cara de contento y en realidad le asqueábamos con nuestras rodillas sucias y los brazos flacos llenos de cardenales. Se sacaba caramelos de anís del bolsillo nada más oírnos abrir el portón y en realidad sólo le preocupaba no rozarnos con sus dedos pulcros como de cirujano cuando nos los ofrecía con gesto amoroso. Escuchaba paciente nuestras aventuras de después del colegio, pero suspiraba por que desapareciéramos cuanto antes, que llegara un viento del Oeste y se nos llevara lejos. El día que encontraron a Mario en una cuneta, vino a llorar a casa compasivo, pero sus ojos decían : « uno menos, paciencia, uno menos… »

7 comentarios:

pedro dijo...

Sinuit, ¡qué miedo!

No podemos elegir a nuestros y luego pasa lo que pasa. "Tanto loco que anda suelto..."

sinuitt dijo...

Nunca se sabe!
:-)

coco dijo...

Pues yo te digo que algunas veces estoy mas cerca del vecino que de los niños.....

pedro dijo...

Sinuit, necesitamos a "tu vecino" para solucionar unas cosillas con ciertos ferreteros. Pagamos billete de avión, alojamiento, dietas y "la mano de obra", claro. ¿Es posible?

Tatus dijo...

Inquietante....

pedro dijo...

Tatus, ¿te interesa?

pedro dijo...

Tatus, ¿estás interesad@?