sábado, 29 de abril de 2006

madrid

Cuando llegas estás en casa, no importa mucho si naciste allí, o cuánto tiempo hace que no la visitas, es poner un pie en Méndez Álvaro, en el suelo costroso, chicloso y plagadito de carteristas, y estás en casa, porque todo te acoge, el metro sigue igual, alguna línea cortada por obras, un músico fabuloso que nadie conoce, las chicas con ombligos al aire, mujeres jóvenes (de mi edad??) con cortes de pelo imposibles, con carteras de piel y labios muy rojos, el aire cargado, las calles ruidosas, los taxistas guasones, los piropos, las sombras de los árboles (cómo sobreviven?), la Castellana, la Cibeles, más obras, caos, pitidos, frenazos, gente riendo, un acento gallego, los portales antiguos... Y, misteriosamente, miras a tu alrededor y piensas: "qué bien, qué gusto, qué fácil". Porque Madrid se hace querer, nos acoge a todos los visitantes temporales, a los que buscamos trabajo, a los que lo encontramos, a los que pasamos una noche o cien, a los que vamos solos o a encontrarnos con alguien, a los que queremos perdernos o encontrar a los amigos, y todo con la mejor de las sonrisas, con los mejores bocatas de calamares, con los mejores cielos invernales. Y es que ya se sabe, que de Madrid, al cielo...

4 comentarios:

loreta_scars dijo...

...y que lo digas, maja!

loreta_scars dijo...

PD: me alegro de que hayas llegado sana y salva.

Tatus dijo...

Pues yo siento a veces que ya me he respirado todo el aire.. perdón, toda la mierda, de esta ciudad.. Creo que la sensación de acogida es por la familiaridad, por llevar mucho tiempo aqui, porque todo sigue en su sitio; no necesitas andar descubriendo las cosas poco a poco... Pero creo que está genial sacarse a pasear de vez en cuando y ver mundo...

un abrazo.

sinuitt dijo...

pues yo pienso que es justo por lo contrario, que si viviera en madrid también se me echaría encima de mala manera, pero así, de visita, en la distancia, en el recuerdo, en los reencuentros, me enamora
oye, que largo se hizo ese "casi un mes" sin leerte...